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Mar05232017

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Reflexiones sobre la recuperación de tierras en Cesar

 

 

El equipo de REDHER hizo un acompañamiento en Pitalito, Cesar con el Equipo Jurídico Pueblo. Aquí las reflexiones...

La escuela de la Vereda del Pitalito representa la mejor metáfora para expresar la relación que tiene el medio ambiente con la violencia estatal ejercida en Colombia, el colegio fue destruido, sí, pero hoy la naturaleza lo abraza protegiéndolo tierna y concienzudamente, con el oriundo canto sin sentido de los pájaros... trinos que hoy tienen sus días contados de soledad, a la espera de oír los gritos de libertad de cualquier infancia campesina…..porque estas tierras son para las familias campesinas, o simplemente, no serán.

 El EJP(Equipo Jurídico Pueblos), REDHER(Red de Hermandad y Solidaridad con Colombia), PBI(Peace Brigades International) MTCC(Movimientos Trabajadores y Campesinos Cesar), URT (Unidad de Restitución de Tierras de Valledupar) y la Policía, hemos estado presentes en la primera fase del proceso de restitución de tierras de Pitalito, vereda tremendamente golpeada por la violencia estatal, ubicada en las jurisdicciones de Chimichagua y Curumaní, del departamento del CESAR.

 Desde finales de los años ochenta, Pitalito fue poblada por una veintena de familias campesinas, hasta que en 2010 Juan Manuel Fernández de Castro (ex miembro del Ejercito), irrumpió en la vereda acompañado aproximadamente de diez hombres vestidos con prendas militares, afirmando que él era el verdadero propietario de los predios.

JMFC, también conocido como Juan Pistola, ofreció unos ridículos millones de pesos (entre tres y trece) por las mejoras realizadas, amenazando con plomo, si no aceptaban las “ofertas” y además obligando a las familias a negociar por separado y negándose a hacerlo a través de la Junta de Acción Comunal , vieja estrategia utilizada reiteradamente por paramilitares, para facilitar la extorsión, provocar des cohesión y así instigar a que el miedo se imponga con más facilidad. Tal y como lo expresa la comunidad “ a cambio de unas migajas, nos quedamos sin tierra, sin vida y sin dignidad”.

Días mas tarde J. Pistola regresó a la comunidad acompañado con miembros integrantes del Ejército y personas oriundas de la Guajira, a quienes doto de pistolas y macocas para intimidar y proceder al derrumbe de las casas de las familias, dejando habitables solamente dos viviendas y el colegio. El proceso de desplazamiento, contó con el beneplácito de la gobernación del Cesar, que a sabiendas de lo que estaba ocurriendo, antes del desplazamiento final, no hizo nada para evitarlo.

No es de extrañar, que dicho personaje se haya hecho con las fincas ubicadas justo bajo a la mencionada vereda, para enriquecerse a través del monocultivo de palma, contaminando así el medio ambiente, de forma irreversible. Y mucho menos nos extraña, que en su estrategia de enriquecimiento, sus planes pasen por el acaparamiento de las tierras mencionadas, teniendo en cuenta que el rio que riega su mono cultivo destructor, pasa por dicha Vereda. No le sirve pues, realizar un encauzamiento del 70% del rio, lo quiere todo.

No obstante, quedarse de brazos cruzados no es costumbre en estas tierras, y con el apoyo del MTCC (Movimiento de Trabajadores y Campesinos del Cesar) el EJP( Equipo Jurídico Pueblos) y varias organizaciones internacionales, comienza un proceso de organización de la comunidad, que se plasma en un retorno comunitario a las fincas en el año 2013, amparado en la ley 14 48 de Víctimas y Restitución de Tierras. Fueron 8 meses donde la esperanza se impuso al miedo, y la auto gestión y el trabajo colectivo confrontó el permanente hostigamiento del Estado (policía y ejercito) hacia la comunidad. Hasta que…..PLOMO. Miembros de la comunidad fueron disparados por la seguridad privada de J. Pistola….y de nuevo fueron desplazados de sus tierras. Hay que destacar que además de la violencia armada sufrida, paradójicamente algunos defensores de DD.HH y miembros del EJP están siendo judicializados por denuncias del señor JMFC por despojadores de tierras, denuncias que si siguen adelante, pueden significar cuarenta años de prisión.

De acuerdo con las cifras del Plan de Desarrollo para el Departamento del Cesar (2012-2015) este, es el tercer departamento de Colombia con mas cultivo de Palma Africana, y no es una coincidencia, que sea uno de los departamentos que más cruel, e impune haya sido la violencia paramilitar en las dos últimas décadas. Así pues la Caravana Internacional por la defensa de la vida y del territorio que anduvo por la región, afirma que el cultivo de Palma, es una de las herramientas más nocivas de desertificación, desterritorialización, desplazamiento y destrucción del tejido social en grandes regiones de Colombia.

Y es que en Colombia, un “no te regalo mi tierra” significa plomo. Es lo que tiene pertenecer a un territorio donde la impunidad y la plata, son hermanas gemelas, que parecen eternamente inseparables, como la luna y la noche, pero que no lo son….porque cuando la impotencia, la rabia, y el miedo se abonan con el compost de la organización germina en las tierras fértiles del Cesar, el árbol de la esperanza...que con el tiempo va madurando y trayendo sus frutos…. y en eso estamos, a la espera de una resolución positiva de la URT de Valledupar, para seguir con el proceso de recuperación de tierras de la Vereda del Pitalito.