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Cundinamarca

¿Política justa para Bogotá?

Fuente de la imagen: www.twitter.comEntre la revocatoria y la movilización permanente. Peñalosa contra la ciudadanía

Revocar a Peñalosa, construir un modelo de ciudad que satisfaga nuestros derechos y necesidades, y construir un gobierno participativo y crítico, son algunas de las tareas de estos espacios. Este modelo debe tener en cuenta la relación de la Ciudad con el territorio que la circunda y la surte de vida; debe llenar de vida, de oportunidades, de cultura, deporte, integración y cohesión los barrios populares, desplazando la violencia por proyectos colectivos y comunitarios.
 
Sebastián Quiroga


Luego de 12 años de gobiernos progresistas o alternativos, con matices, errores y discusiones que permanecen abiertas y están relacionadas con la búsqueda de soluciones para quienes habitamos la Ciudad, y los principales problemas que nos aquejan, la alcaldía de Bogotá vuelve a las manos de un gobernante explícitamente neoliberal. Dos administraciones del Polo Democrático Alternativo (de las cuales, no podemos dejar de recordarlo, hay un ex alcalde condenado a 15 años de cárcel) y una del progresismo. Con excelentes resultados en materia de política social, inversión en educación, tercera edad, y con dificultades y limitaciones en las posibilidades reales de transformar el modelo de ciudad. Dificultades en ejecución y muchas limitaciones en la lucha contra la corrupción.

Peñalosa, 16 años después, tras una gran carrera de quemaduras y accidentes electorales, vuelve a la alcaldía de Bogotá, usando falsos títulos académicos y mostrándose como un experto urbanista, tras apariencias y palabras falaces. Profundiza una visión y un modelo de ciudad, y a su vez se beneficia de dicho modelo. Es el alcalde de los constructores, los urbanizadores, los fabricantes de buses articulados.

En un contexto de insatisfacción nacional, de una múltiple crisis ambiental, fiscal y a cinco meses de iniciado el período de gobierno, las decisiones y actuaciones del nuevo alcalde mayor han sembrado en la ciudadanía la duda y el descontento. En esa vía muchos sectores ciudadanos que antes participaban de espacios promovidos por las instituciones y sentían a la institucionalidad como aliada, ahora proyectan la revocatoria de su mandato. Qué tan pertinente y apropiada para el bienestar de la Ciudad es dicha revocatoria, es la pregunta que tendremos que responder, al tiempo que vemos al alcalde llevar adelante su gran plan urbanístico.

Para abordar esta pregunta es importante recordar que el gobierno de Gustavo Petro estuvo atravesado no sólo por un intento de revocatoria, sino además por una destitución con inhabilitación y múltiples mecanismos para evitar el desarrollo de su mandato, y más aún, que muchas personas defendimos en la plaza de Bolívar su permanencia en el gobierno.

Es importante recordarlo porque creo que esta no es una situación similar. Enrique Peñalosa no sólo tiene pésimas referencias acerca de su anterior administración, en que la que se tomaron decisiones funestas para la Ciudad, como la instalación de más de 16 mil bolardos por todos los andenes, con sobrecostos en su construcción; reemplazó la construcción del metro por la de Transmilenio y condenó a Bogotá a tener un transporte masivo a medias.

Hoy la Ciudad enfrenta retos mucho más grandes que hace 12 años y estos no pueden tener repuestas mediocres y a medias. Hace 17 años decía Enrique Santos1 que Peñalosa estaba proyectando la Bogotá del 2020. Lo que hemos visto es que proyectó sus negocios y sus aspiraciones económicas, que proyectó la urbanización de la Van der Hammen, con sus amigos que compraron predios allí. No hay una proyección real de la Ciudad.

Por eso la revocatoria del mandato de Peñalosa es necesaria pero no suficiente. Así como no son suficientes los constantes actos de movilización y de protesta. Los movimientos sociales, la ciudadanía, las personas en general que habitamos este territorio múltiple y diverso, tenemos la deuda y la tarea de articular y proyectar la construcción de una Ciudad para todas y todos, con dignidad y derechos.

En ese sentido, habrá que adelantar una gran labor logística, comunicativa, política y jurídica para llevar a buen término la revocatoria; en ese esfuerzo debemos articularnos. Pero también tenemos que construir, con base en todos los insumos que tenemos, una propuesta para la Ciudad que resuelva los problemas inmediatos y proyecte una ciudad que garantice la vida digna en todos sus territorios.

En rechazo a muchas de las acciones implementadas por Peñalosa y en desarrollo de procesos impulsados previamente han ido emergiendo espacios donde grupos de personas, ciudadanas y activistas, militantes e independientes, proponen soluciones, caminos y rutas de actuación para defender lo que se había ganado en la Ciudad, y profundizarlo.

Así, hemos visto el espacio del 24E, que convocaron las jornadas de protesta del 24 de enero; la Convergencia por Bogotá; la Convergencia social y política en defensa del metro; la Cumbre Urbana y Popular, la Coordinadora Social y Sindical, etc.

Allí nos articulamos diferentes sectores sociales y políticos. Desde recicladores y vendedores ambulantes, hasta los jóvenes y los taxistas, hombres y mujeres de todos los oficios, de todos los barrios, que día a día construimos la Ciudad y resistimos la ofensiva neoliberal del nuestro alcalde norteamericano.

El reto es lograr articular todas las propuestas y esfuerzos que estamos haciendo en la Ciudad, y encontrarnos para ponerle un freno a esta administración. Lograr juntar el 24E, con la Convergencia por Bogotá, con la Cumbre Urbana y Popular, con quienes exigimos el metro, con quienes bloquemos portales y estaciones, con quienes rechazamos la minería en las montañas de Ciudad Bolívar y la violencia en las de San Cristóbal.

Revocar a Peñalosa, construir un modelo de ciudad que satisfaga nuestros derechos y necesidades, y construir un gobierno participativo y crítico, son algunas de las tareas de estos espacios. Este modelo debe tener en cuenta la relación de la Ciudad con el territorio que la circunda y la surte de vida; debe llenar de vida, de oportunidades, de cultura, deporte, integración y cohesión los barrios populares, desplazando la violencia por proyectos colectivos y comunitarios. Una Ciudad entendida como la articulación de la diversidad, porque Bogotá es una imagen de Colombia, es una ciudad de barrios, pero también de sectores. Juntarnos todos los barrios, todos los sectores, todas las personas por una reforma urbana integral.

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1http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-874546

 

Publicado el Sábado, 30 Abril 2016: http://palabrasalmargen.com/index.php/articulos/nacional/item/entre-la-revocatoria-y-la-movilizacion-permanente-penalosa-contra-la-ciudadania?category_id=138

 

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